
; el temor a que pudiera delatarme y decir
todo lo que me produce temor y el temor a no
poder decir nada, porque todo es inexpresable
y los otros temores…los temores.
(Los cuadernos de Malte Laurids Brigge.Rilke.)
…Tanto tú como yo nos enfrentamos a la difícil labor de vencer nuestros temores. Somos sensibles por naturaleza o por un golpe de la vida, y por tanto nos conmovemos ante los más simples actos, lugares e ideas que, para algunos, están muy lejos de ser importantes. Importantes para gente común, porque nosotros, hace tiempo estamos en búsqueda de otras vivencias. Y resulta que esas vivencias y lo que sentimos lo queremos expresar, queremos dar cuenta de nuestro logro, lo que aprendimos a ver.
A veces creo que soy sumamente sensible, endeble, maleable…Soy como un papel al que cualquier persona puede arrancar, romper, quemar, botar. La vida me ha presentado situaciones en las que no he sabido como actuar y no me he podido controlar. Me aplasta. Me mata. Si, la vida mata. Nos muestra hechos que parecieran ser insólitos transformados en una realidad frente a nuestros ojos. La vida nos hipnotiza, nos hechiza, nos pervierte, recurre a algún sortilegio de la magia para dejarnos estupefactos ante su poder; se nos descubre y nos deja a solas con el temor. Temor a vivir, temor a respirar, temor a salir, temor a andar y un gran temor a ver. Siento que estoy encerrada, las paredes se vienen sobre mí, todo se acaba para mí y nadie, nadie me ayudará. Creo que me van a aplastar, todo se acaba . No quiero ser, no quiero existir, no quiero sentir, no quiero ver. Tengo miedo por lo que puede pasar, ¿Qué pasa si un día enloquezco y nadie vuelve a intentar ayudarme? Sí, puedo decir sin miedo que a veces esta vida se me ha hecho invivible, que he querido irme, sin saber a donde llegaré, quién y qué me esperará…si es que lo que espera al final en verdad existe.
Pudo entonces el temor a la incertidumbre vencer a lo que espera al final, el temor a lo oscuro, el temor a lo negro, el temor a lo doloroso, el temor a lo horrible. Todos los temores vencieron al intento de cesar el sufrimiento. ¿Y sabes qué? Aprendí a vivir. Decidí salir del temor, salir de mi interior, salir de mi casa y enfrentarme al dolor, enfrentarme a la vida que se burló de mí…Y no sólo eso , acepté mi vida, así como es. Acepté el tener que ver, acepté el tener que sentir, acepté el tener que existir. Acepté que mis temores viven muy dentro de mí. Acepté que se reproduzcan en mi mente, acepté sentir como se aparean, cual bestias salvajes e indómitas, y aprendí a vivir con sus frutos y con los que vendrán en este ciclo sin fin.
No estamos a salvo . Ellos viven en nosotros, están incrustados en nuestra mente, están camino a nuestro pecho, quieren tomar nuestro corazón, desean poseerlo. ¿Sabes que buscan allí? Buscan paralizarnos, nos quieren llevar , nos quieren llevar a lo oscuro.
No, yo no enloquecí. Te acabo de contar. Ellos casi me llevan. No son inventos míos, me acercaron la navaja y extendieron mi brazo izquierdo, para permitir el acto oscuro y vil. Me querían acabar , para así poder ser libres, tener la libertad de atacar a todo el que hubiera estado cerca de mí y lograr, al tiempo, lo mismo que querían lograr en mí.
Y lloré . Mi alma decidió enfrentarse a ellos, se enfrentó a ellos. Corrió por todo mi cuerpo, salvó a mi corazón, intentó e intentó ablandarlo hasta que lo logró, y lo liberó de las alambres de púa que ellos le pusieron para que no escapara, mi corazón estaba herido y lastimado, casi se rompía en dos. Y ella, tan valiente y perseverante, continuó subiendo hasta el secreto hogar de mi mente, donde ellos se ocultaban, desde donde me atacaban y me invitaban a viajar al Hades, a convertirme en una sombra más. Ahí se enfrento, y luchó con su maravilloso poder de luz divina para acabar con ellos y la amenaza que significaban para ambas. Los ató con sus hilos luminosos y proclamó su reino. Desde ese día ella los tiene a su favor y está cuidando mi mente. Ya no me dejo tentar por una vida sin necesidades. Ya no quiero ser una sombra más. Ahora ellos están a mis servicios, ellos están a mis pies y ya nunca los dejaré atormentarme.
Sé que somos capaces de superarlos cada día. Estoy segura que juntos lo lograremos. Nos llenamos tanto cubriendo nuestras necesidades, consiguiendo todo lo que necesitamos, y ante todo satisfaciendo una necesidad exclusivamente humana: nuestra necesidad expresiva. Si esto que te estoy diciendo no es más que eso, no es más que abrirse y dejar fluir, estar con otros, regarse como la lluvia a la montaña. Y no fue fácil , ya te hice un pequeño recuento de todo por lo que tuve que pasar para llegar aquí, poco a poco, paso a paso, pisando piedras ardientes hasta aquí.
Esa necesidad humana tan básica es el poder comunicarnos. No somos capaces de mantener en silencio lo que sabemos, vivimos, sentimos, deseamos normalmente queremos hacer partícipes a otros, es muy difícil quedarnos callados. Yo creo que esa necesidad expresiva es el fundamento de la vida. Es como cuando un par de viejitos han compartido toda su vida juntos, uno muere y el otro desea morir o muere también. ¿Por qué muere? Porque le hace falta ese ser con el que compartió tantos años de vida, con el que compartió sus hijos, sus felicidades, sus tristezas, los buenos momentos, las malas experiencias, entre otras tantas cosas que pueden pasar en la vida. Extraña a esa persona que le daba sentido a su vida y con la que podía ser totalmente libre.
Al parecer a ti te gusta tu soledad. Pero aun así estés solo , tu suples tu soledad con tus escritos, con tus pensamientos, con tu “aprendiendo a ver”. Yo lo sé, yo sé que piensas y te expresas contigo mismo. Es que para expresarse no hay que estar acompañado. Yo también me expreso conmigo misma, aun cuando esté con otros.
Pero aún así, esa necesidad expresiva atraviesa un gran reto. El reto es vencerlos a ellos. Ellos vienen a coartar la cualidad expresiva que reside en cada ser humano a través de la inseguridad, miedo, timidez, entre otros. Por eso debemos ser decididos en nuestro quehacer, no dejarnos enredar por ellos, no dejarnos vencer. Yo lo logré. Yo escribí esto que lees.
Yo sentía temor ante esta hoja en blanco. Temor a no ser suficiente, temor a no poder expresarme, temor a la crítica, temor a exponerme ante desconocidos. Pero yo me enfrente a ellos y los vencí. Soy una persona que llena su necesidad, la satisface con estas líneas, una persona que se desahoga, una persona que se deja fluir. No debo temer nada. Si mi escrito no cubre las expectativas de nadie, si parece falso, si dicen que no tengo experiencia, la que tú dices que se debe tener para escribir algo bueno “Para escribir un sólo verso, hay que haber conocido muchas ciudades, hombres y cosas; hay que conocer a los animales, hay que sentir como vuelan las aves y conocer el gesto con que las flores se abren por la mañana. Se debe poder pensar hacia atrás, en senderos de lugares desconocidos, en encuentros inesperados y en despedidas largamente presentidas (…)” .
Ciertamente mi vida no ha sido muy larga, pero lo poco que he recorrido algo debe valer , nadie está por estar. Tu estás porque tú tienes algo que hacer y lo debes descubrir, o mejor dicho ya lo descubriste: aprendiste a ver.
Yo todavía estoy intentando descubrir porque estoy aquí. De lo que estoy segura es que no estoy aquí para ser una persona común, de esas personas que sólo piensan en cosas mercantiles y olvidan las cosas del alma. Creo que la estancia en este mundo es algo que va más allá de lo tangible. Dije que alguna vez quise conocer lo que espera al final. Mis temores me habían vencido. Ellos se posesionaron de mi cuerpo, me tomaron por completo y encaminaron mi rumbo. Yo tuve a mi salvadora, a mi alma que ilumino justo a tiempo toda la oscuridad que ellos acercaron a mí.
Ya vivo , aprendí a estar con ellos. Ya siento y respiro, amo y quiero, deseo y obtengo, doy y recibo. Sólo quien está cerca de la muerte sabe valorar algunas cosas. No habré tenido vivencias de muerte de otros cercanos, pero tengo la mía propia. Y con eso me basta . No soy extraterrestre por esa experiencia, pero gracias a ella he aprendido a amar. Ellos habían matado mi corazón y hoy en día está más vivo que nunca.
Este corazón aprendió a no dejarse llevar por ellos y a defenderse. Descubrí que vine para aprender a amar. Porque hasta a ellos, los amo. Porque sin ellos yo no viviría, sin ellos yo no me expresaría, sin ellos esto que escribí para ti, no existiría.
Foto: Greta Garbo.